miércoles, 19 de enero de 2011

Pasión y oración

Pasión adormecida, cual flor a medianoche
sin poder evitar, hiere
la carne dolorida
temblando, como hoja perdida.

Perdida, en el tiempo de espera
toda la vida transcurrida
mientras oras al atardecer
frente al crucifijo, igual que ayer.

Rezas, por volver a verlo
a ese amor perdido
que seguiste, como loca
cuando descubriste su huida.

Ahora tiemblas, con pasión
cuando lo oyes decir el sermón
y recuerdas sus manos cálidas
recorrer tu piel, adoras.

Adoras el recuerdo
adoras el dolor
lo que más te estremece
recorre tu interior.

1 comentario:

carmeloti dijo...

Muy fuerte el amor pesado en la misma balanza de la fe, lo humano, lo terrenal versus lo espirutial y celestial...

Que dificil ser amado y amar en otra dimensión.