viernes, 28 de noviembre de 2008

Declaración de amor

Cuantos días te soñé, antes de nuestro encuentro, veía tu rostro, incógnita misteriosa, desconocido, solo tu voz me era conocida, mas en sueños, nunca la oía. Era tanto el anhelo, tanto, que de amor moría; me hace herida el recordarlo, y pensar en perderte me consume la vida. Ahora sin ti no se vivir, lejos queda la soledad, y lejos espero quede por mucho tiempo más. soy tuya por siempre, a tu lado siempre, siempre me tendrás.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Despedida

Saliste volando, sin tiempo para despedidas.

Te fuiste en un remolino casi sin aliento para un último adiós.

El tiempo corrió más deprisa que nuestras ganas de tenerte entre nosotros; ya avisaste de que te ibas en breve, pero no quisimos asimilarlo.

Ahora un vacío cubre tu espacio, ese espacio que siempre estará presente en nuestras vidas.

Todo ya es un recuerdo, tu encanto, tu humor, tus manos creando un sueño inacabado, un vuelo rasante sobre las aguas de un pantano, un velero silencioso que te ha alejado de aquí...

Gracias compañero por enseñarnos tantas cosas, gracias por aparecer en nuestras vidas y regalarnos tu esencia.

Siempre te tendremos en nuestra memoria, P.A. (5 Noviembre 2008)

jueves, 22 de mayo de 2008

Una copla



Aquí dejo una copla


pa' quien la quiera escushar


los versos que la componen


pronto conocerás.




Ni ma`arta ni ma' bajita


te la voy a recita'


esta copla bonita


la tienque grabar.




Que no soy buena


arta estoy de escushar


pero valor y al toro


que me atrevo


con esto


y musho ma'.




Que eres ma bonita


que la luna


mira niña


te lo tengo que canta'


loquita por tu huesos


no paro de renquear


pa' rriba miro


y te veo


descalza y repeina


bailando las palmas


ay mi niña


que guapa 'tas.




Y ahí dejo mi copla


ole


pa' quien la quiera escushar


y si te pica te rascas


que yo lo he de disfruta'.

jueves, 1 de mayo de 2008

Cristales Rotos

Son muchos cristales rotos
todos a mis pies
reflejan mi imagen sangrante distorsionada
una y otra vez
cada uno me recuerda un momento
una sonrisa
una lágrima
un grito
un adiós
sigo sangrando
y mirando mi pecho sé
que tardaré mucho
en cerrar esta herida
en recoger los cristales
que lacerarán mis manos
en recomponer el corazón roto
por tu amor...

Limpio y remendado
lo colocaré en su sitio
protegido entre rejas
enjaulado
para que nadie lo vuelva a tirar
lo cuidaré
lo mimaré
te olvidaré...

Y cuando encuentre su luz
la estrella que lo vuelva a iluminar
abriré las puertas y volará
alto en el espacio
lejos de quién pueda causarle daño
y yo descansaré.

domingo, 27 de abril de 2008

Baile de máscaras

La tenue luz de la luna bañaba el majestuoso jardín; suaves notas impulsadas por la brisa correteaban entre las hojas y flores, escapando del griterío de palacio, con el lento balanceo de un vals.
El camino principal, desde la entrada del jardín hasta la puerta del suntuoso edificio, estaba iluminado por pequeñas antorchas clavadas en el césped.
Dos jóvenes correteaban, persiguiéndose, riendo y gritando, arropados por el aroma nocturno.
-¿Quién sois? ¡Decidme!
- No os lo diré, caballero. Pero si lo adivináis... ¡Os premiaré!
Abandonaron el camino. ocultándose de las indiscretas miradas tras los árboles, gritando nombres el, negando ella; hasta que se entregaron uno a otro entre las sombras.
En cada escalón de la amplia escalinata, pequeñas farolas sobre la piedra pulida invitaban con suaves parpadeos a traspasar el umbral, abierto a todo aquel que llevara una máscara.
Sedosas telas caían por las paredes cual cascadas multicolores. Hermosas lámparas de araña emitían destellos fugaces a la luz de las velas. El suelo cubierto de finas alfombras, representando escenas eróticas, abrían camino hacia el gran salón iluminado de luz. La música recorría cada rincón lentamente, bailando sobre el piso esmaltado, con suaves giros.
Todos enmascarados, a imitación de aves o fieras, los más pretensiosos como dioses griegos o romanos, Tragedia y Comedia. Danzaba el perro con el gato, el gorrión con el gavilán, un viejo león abrazado a una gacela; todos en perfecta armonía. Sirvientes ataviados con blancas pelucas de rizo ancho, cargaban bandejas repletas de copas o dulces. Risas y voces se levantaban sobre las notas para dejarse oír. Un búho barrigón saltó sobre un ratón que mostraba sus encantos en un amplio escote, escabulliéndose tras una gruesa cortina color burdeos; mientras, Baco los miraba con ojos embriagados del cálido caldo con el que era adorado.
Repentinamente la música ceso, gritos y risas se fueron acallando convirtiéndose en murmullos, dejando oír las últimas campanadas anunciando las doce. Alguien, al fondo del gran salón , alzo los brazos y grito:
-¡Es la hora del gran juego!
Un grito unánime lleno de júbilo estalló ante la noticia de Selena. Salieron todos al jardín, las antorchas ya extinguidas, la luna jugaba con su luz entre las ramas, formando grotescas sombras; pronto, muy pronto, ellos formarían parte de ese juego salvaje, transformándose en animales enmascarados, mientras se abandonaban a la lujuria.
Se acomodó Selena en los brazos de Baco, al pie de la amplia escalinata, cómplices de todo aquello, satisfechos, mientras se abandonaban a su propio juego entre susurros, derramando placer...
Al alba quizás todo pareciese un sueño confuso y húmedo, perdido en un jardín ajeno.